Arquitectura

DCPP Arquitectos

Del concepto hacia lo perdurable “Hay veces que las cosas menos planeadas son las que me salen”, comenta Pablo Pérez Palacios al rememorar los inicios de DCPP Arquitectos. Así, con espontaneidad, se conformó la firma, tras invitar como socio y colaborador a Alfonso de la Concha Rojas. Diez años después se han consolidado no solo por sus proyectos a nivel...

Del concepto hacia lo perdurable

“Hay veces que las cosas menos planeadas son las que me salen”, comenta Pablo Pérez Palacios al rememorar los inicios de DCPP Arquitectos. Así, con espontaneidad, se conformó la firma, tras invitar como socio y colaborador a Alfonso de la Concha Rojas. Diez años después se han consolidado no solo por sus proyectos a nivel nacional e internacional —en urbanismo, interiorismo y desarrollo inmobiliario—, sino por cómo conciben y ejecutan la arquitectura. En vez de especializarse en una rama específica, apuestan por explorar constantemente todos sus alcances y posibilidades. Gracias a esta perspectiva, a la experiencia y al paso de los años han logrado dominar distintas escalas: de pequeños pabellones y vivienda habitacional a museos y torres de 300 departamentos.

Casa Cumbres

Casa Cumbres

El propósito fue crear un hogar funcional para una familia numerosa de la Ciudad de México, donde cada miembro se moviera con libertad, así usara una silla de ruedas. Ofrece áreas amplias y cuenta con ascensor para sus tres niveles. Los espacios públicos se destinaron a la planta baja, mientras que los privados a las plantas superiores: todos, de cualquier manera, son visual y psicológicamente accesibles desde varios ángulos, lo que promueve y facilita la comunicación entre sus habitantes.

Una arquitectura de ideas y no de formas. Esa es la línea que define, a grandes rasgos, la poética creativa y de trabajo en DCPP. Intenciones y sensaciones son los parámetros que guían sus construcciones: llevan a cabo ejercicios preliminares de expansión y síntesis y exploran ideas, sus manifestaciones formales y cómo presentar soluciones utilizando toda clase de herramientas. Estas dinámicas ayudan a que la evolución del despacho sea una exploración constante.

Si bien cada experiencia les ha dejado aprendizajes invaluables, un proyecto en particular les ayudó a reafirmar algunos de sus principios fundamentales y se volvió crucial para el entendimiento de su propio trabajo: Papalote Museo del Niño. Al ser transitable de la A a la Z y en relación constante con su contexto, el desarrollo pudo conectar la imagen y ubicación urbana de Iztapalapa con la ciudad y el usuario. Culminarlo les brindó grandes satisfacciones, entre ellas descubrir que eran capaces de desarrollar proyectos de más de 8,000 metros cuadrados hasta sus últimas consecuencias: “El proceso nos dejó ver que algo estamos haciendo bien y que nuestra estrategia es exitosamente escalable; desde el proyecto en sí mismo hasta la administración o el trabajo del taller, lo importante siempre será la idea primera y el resto caerá por su propio peso”.

Corporativo Bayón

Corporativo Bayón

Para rediseñar las oficinas de Hosts Bayon y Artell, dos hermanas fábricas cuya historia se remonta a 1915, DCPP Arquitectos propuso un diálogo que contrastara la antigua construcción y la nueva mediante el uso estratégico de color y materiales entre los dos volúmenes. El resultado: armonía y funcionalidad tanto al interior como al exterior del edificio, donde el dinamismo es protagonista.

Corporativo Bayón

El acercamiento de la firma a un proyecto de la talla de Papalote Museo del Niño le ayudó a reafirmar su concepto de una arquitectura al pendiente del mundo, de los cambios y propuestas relevantes, en vez de enfocar su atención en modas pasajeras o proyectos carentes de iniciativa. Una arquitectura que sobrelleve el paso del tiempo y se muestre como un lienzo donde los años pasan con elegancia y encanto es para ellos mucho más significativa. Esto los lleva a dirigir su atención a proyectos de carácter público, como parques y plazas, así como a aquellos relacionados con educación, arte y cultura. Es decir, a construir para un público mayor y lograr desarrollos que contribuyan a hacer ciudad. Bajo esta perspectiva, sería utópica una arquitectura que conciliara el mundo con la sociedad y la cultura, si no es que imposible. En sus palabras: “Hoy en día el mayor porcentaje de lo que se construye no está diseñado ni pensado para los que más lo necesiten, es momento de que el papel de la arquitectura se vuelque a esas necesidades y responda a su entorno natural”.

Casa Campestre

Casa Campestre

La residencia se ubica en San Ángel, Ciudad de México. El primer nivel se destina a las áreas comunitarias y de reunión. La habitación principal y la sala de estar se encuentran en la parte trasera. Tanto la circulación horizontal como entre los niveles proporciona sensaciones distintas y contrapuestas: iluminación y apertura, o privacidad y confinamiento con luz cenital. Las escaleras funcionan como elemento articulador entre espacios.

Casa Campestre

En contraste con lo que desearía, Pablo Pérez Palacios ve una arquitectura actual cómoda, comprometida con lo “correcto” y lo que ha vendido, de oferta y demanda, con una calidad dependiente del capital que el cliente sea capaz de proveer —un panorama donde augura una predecible y creciente diversificación. Y, aunque para el arquitecto la tecnología juega el papel básico de intermediaria para concretar ideas, no sustituye las intenciones de sus desarrollos, sino que las potencia. A la par, la definición de sustentabilidad de los arquitectos Pablo y Alfonso no se rige en función del medio ambiente —pieza esencial de inspiración y enseñanza— sino que responde a situaciones concretas, por lo que prefieren centrarse en las reglas elementales de la arquitectura, como materiales, orientaciones y métodos locales de construcción. Su prioridad es “insistir en el cultivo integral de las ideas e importarlas al fundamento de la arquitectura”. Más ideas que formas, finalmente, y buscar la sobrevivencia de las más fuertes, las más consistentes, las más edificantes.

Casa Campestre

 

Lee el artículo completo en la edición 44 de México DESIGN.

 

Entrevista: Isabel Hion

Fotos: cortesía

 

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