Arquitectura

Ricardo Rondón

“Tenemos que ampliar nuestras fronteras” Cuando partió a Estados Unidos, recién egresado de la UNAM, tenía la intención de quedarse un año trabajando para HKS —firma de arquitectos fundada hace casi ochenta años en Dallas, Texas—, aprender lo más posible y regresar a México a abrir su propio despacho. Sin embargo, como suele suceder en la vida, a Ricardo Rondón...

“Tenemos que ampliar nuestras fronteras”

Cuando partió a Estados Unidos, recién egresado de la UNAM, tenía la intención de quedarse un año trabajando para HKS —firma de arquitectos fundada hace casi ochenta años en Dallas, Texas—, aprender lo más posible y regresar a México a abrir su propio despacho. Sin embargo, como suele suceder en la vida, a Ricardo Rondón (Ciudad de México, 1969) las cosas le resultaron un poco distintas.

Veintiún años después sigue trabajando para HKS, pero hace quince que volvió al país. Convenció a los altos mandos de la firma de que era necesario abrir un despacho en la Ciudad de México, del cual es director y desde el que desarrolla, coordinando a un equipo de 27 jóvenes arquitectos mexicanos, proyectos hoteleros, de salud, deportivos y de entretenimiento para México y buena parte de Latinoamérica. Las Ventanas al Paraíso, en Los Cabos, y el Estadio Corona, en Torreón, son hasta el momento sus proyectos más emblemáticos.

Las Ventanas al Paraíso

Aunque está consciente de que se viven tiempos difíciles con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, tiene muy claro que la responsabilidad de los mexicanos está principalmente en México. Así me lo hace saber en esta fría mañana en que lo encuentro protegido por un grueso suéter de lana azul marino en la sala de juntas de un noveno piso de la Colonia Del Valle, donde la firma tiene sus oficinas, a solo unos pasos del Polyforum Siqueiros y el World Trade Center.

De sus tiempos universitarios, el hoy arquitecto Rondón recuerda una cátedra con Teodoro González de León y conversaciones con Ricardo Legorreta, Isaac Broid y Alberto Kalach; de los seis años que pasó en Dallas, que fueron complicados pero absolutamente formativos. “Yo venía de la parte romántica de la arquitectura. Salí de la escuela pensando que iba a trabajar en edificios institucionales muy grandes y que el proceso de diseño sería muy simple. Y no: hay muchos requerimientos, presupuesto, estándares, reglamentos de construcción muy estrictos y la responsabilidad profesional del arquitecto allá (en Estados Unidos) es diferente a la que se tiene en México”.

¿Y cómo se fue gestando la idea de regresar a México y abrir este despacho? “Vimos la importancia de estar en México para atender a nuestros clientes de manera personalizada, pues la cultura de negocios de nuestro vecino del norte es diferente. Aquí se requiere que estés presente en las juntas. Y también para ser más competitivos: con una oficina en México podíamos bajar un poco los costos, contratar a gente muy calificada y ofrecer arquitectura con el mismo nivel de calidad. Ese fue el detonador.

Las Ventanas al Paraíso, inaugurado en 1997 en Los Cabos y realizado desde el corporativo de Dallas, abrió las puertas para que HKS se estableciera en el país. “Lo más importante de ese proyecto es la correcta conjunción de arquitectura, diseño de paisaje e interiores. No es una arquitectura que sobresalga, está equilibrada con el entorno”.

Estadio Corona

El hospital de ginecología y obstetricia del Centro México ABC, en la Ciudad de México, fue en 2002 el primer proyecto de HKS México. A la par, comenzaron los estudios para el Estadio Corona en Torreón y los trabajos para el hotel Secrets de la Riviera Maya. “En aquel entonces recurrimos al brazo fuerte de HKS en Estados Unidos porque la oficina en México era muy joven. Fue parte de la estrategia: crecer de abajo para arriba, formar a jóvenes para que entendieran nuestra filosofía y manera de trabajar, que es única”.

Le pregunto a Rondón por esto último, ¿qué es lo que distingue a HKS de otros despachos de arquitectura globales? “Nuestro factor diferenciador es la especialización en diversos sectores: salud, deporte y entretenimiento, hotelería, corporativo, educación, ciencia y tecnología. Vendemos servicios de arquitectos mexicanos dentro de un esquema global”.

Estadio Corona

En opinión de Ricardo Rondón, que gusta tanto de la música clásica como de la electrónica, HKS México no tiene competencia. O casi. “Podría haber un par de firmas, pero están especializadas en uno o dos sectores. Cuando competimos por un proyecto lo primero que llama la atención es que somos un despacho caro. Esto se debe a que contamos con áreas de investigación, de innovación. Recurrimos a expertos en cada sector. Con todo y todo, el 75 por ciento de nuestros clientes repite”.

Por muchas razones, el Estadio Corona, casa del equipo Santos Laguna, es uno de los proyectos que despiertan mayor interés. No solo es uno de los más cómodos, seguros y con mejor isóptica en este país futbolero, sino que, a semejanza de los estadios ingleses, en el inmueble no hay rejas ni mallas que separen las tribunas de la cancha. “Hicimos diversos estudios para averiguar cómo podíamos cambiar el comportamiento del público en el estadio viejo, que era chiquitito, con rejas, había un poco de violencia. A la hora de crear un producto limpio, bonito, seguro, la gente comenzó a respetar”.

Centro Médico ABC

Al cabo de quince años de haberse inaugurado HKS México Rondón se muestra entusiasmado, sin dejar de reconocer los retos a corto y mediano plazo. Ahora están presentes también en Singapur, Shanghái y Nueva Delhi. A diferencia de lo que ocurre en Asia, donde las condiciones económicas son favorables, en México no piensan en crecer sino en consolidarse.

Centro Médico ABC

Por cierto que HKS recibe su nombre de las iniciales del fundador, el arquitecto Harwood K. Smith, nativo de Chicago pero avecindado en Dallas, y además pintor. Durante una exposición de sus acuarelas en esa ciudad, siendo ya un hombre bastante mayor, se encontró con Rondón. “¿De dónde eres?”, le preguntó Smith. “De México”. “¿Y dónde estudiaste?”. “En la UNAM”. “¡Ah, con los magníficos mosaicos y murales!”. Dos semanas después, durante una fiesta de Navidad, se vieron de nuevo y la conversación fue exactamente la misma.

“Cuando murió hablé con su hija para darle el pésame y ella me envió un par de fotos de Harwood en su casa de Acapulco. Fue muy especial porque había desde entonces una conexión entre HKS y México, y un amor del fundador del despacho hacia nuestro país”, cuenta Rondón con una sonrisa.

Texto: Gerardo Lammers

Fotos: cortesía

Retrato: Pamela Barrón Cobo

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