Arquitectura

Three Cusps Chalet

Emplazado frente a un pequeño palacio en la ciudad románica de Braga, Portugal, se desarrolla este chalet cuya pintoresca fachada refleja el paso del tiempo, mientras que al interior de sus muros, de manera paralela, destaca por sus historias y su anhelo de atemporalidad. El proyecto —que data del siglo XIX— sufrió casi 120 años de abandono y se deterioró...

Emplazado frente a un pequeño palacio en la ciudad románica de Braga, Portugal, se desarrolla este chalet cuya pintoresca fachada refleja el paso del tiempo, mientras que al interior de sus muros, de manera paralela, destaca por sus historias y su anhelo de atemporalidad.

El proyecto —que data del siglo XIX— sufrió casi 120 años de abandono y se deterioró hasta que encomendaron a la firma portuguesa Tiago do Vale Arquitectos su restauración, donde a primera vista sobresale su fachada color turquesa del resto del barrio ya oscurecido. Resaltan la herrería, los aleros que la cubren y otros detalles originales. Sus ventanas destacan como elementos tanto decorativos como funcionales, pues debido a su orientación permiten que la iluminación natural entre hasta el último de sus rincones.

El primer piso aloja la cocina, el comedor y la sala. Los cambios del uso del espacio son fáciles de percibir por el empleo de madera color natural en el suelo. En la última planta, el dormitorio —protagonizado por el techo— ha sido restaurado con vigas de madera y tragaluces que invitan a una vista mágica del cielo.

En el ingreso principal destaca una habitación pensada para el estudio y el trabajo, agregada al programa arquitectónico para cubrir las nuevas necesidades del usuario. Este espacio se apodera de la planta baja por completo, ya que las actividades allí realizadas guardan relación directa con la calle. La combinación de colores que empleó la firma, con mármol de Estremoz blanco, muros del mismo tono y mobiliario negro, crea un ambiente sofisticado y puro.

Three Cusps Chalet

Texto: Adonai Hernández Vázquez y Ulises Jiménez Ruvalcaba

Fotos: ©João Morgado

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