Arte

Norton Maza: jugar con geografías

Durante su infancia, sin saber, Norton se despidió de su padre en el Louvre. El señor Maza tenía que regresar a Chile por tiempo indefinido. Hay un retrato del pequeño Norton en ese mismo museo, fascinado por las pinturas que él creía fotografías. Su familia había sido exiliada a Francia en 1975 a consecuencia del golpe de estado en Chile....

Durante su infancia, sin saber, Norton se despidió de su padre en el Louvre. El señor Maza tenía que regresar a Chile por tiempo indefinido. Hay un retrato del pequeño Norton en ese mismo museo, fascinado por las pinturas que él creía fotografías. Su familia había sido exiliada a Francia en 1975 a consecuencia del golpe de estado en Chile.

Ahora, 42 años después de aquel pasaje, el artista Norton Maza presenta en el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (MUSA) su pieza más reciente, Geografías del olvido, una instalación cuyas narrativas representan como temática principal a la migración.

Geografías del olvido

Dentro del trabajo artístico de Norton Maza se destaca la transmutación de los espacios a través de la iluminación, la cual es descrita por la curadora argentina Gabriela Salgado como barroca, y no debido al fenómeno de exceso, sino justo por lo contrario: la reducción de luminaria hace que la mirada del espectador quede cautivada por la aglomeración de los escenarios. Este efecto podría recordarnos a los trabajos de El Bosco, quien ha sobresalido en la historia del arte a través del tema de la acumulación.

La carencia de luz en salas también parece cumplir con un segundo objetivo: la recreación de un paisaje cósmico, lo cual ya ha sido trabajado por el artista a través de la evocación de la bóveda celeste en su obra El rapto (2016), realizada en Santiago de Chile. Al entrar a la primera sala, abunda el ruido de unas explosiones provenientes del interior de un globo terráqueo, custodiado por una caja de cristal.

Geografías del olvido

A partir de la contemplación inicia un juego de perspectiva. Sabemos que el globo es un modelo a escala del lugar donde subsistimos, pero en la oscuridad del espacio el estado de ensoñación permite al observador ser testigo de la destrucción del mundo y todas las fronteras montadas en el mapa con pequeñas bardas de cobre. A través de esta representación podemos pensar en el fenómeno como una especie de amputación social donde el interior y el exterior, en lugar de funcionar a manera de dualidad para la construcción humana, se transforman en una dinámica de negación al otro. La pieza, para no perder el toque pop y de cultura de masas, recibe el nombre de Deep Impact.

Deep Impact 1

Al avanzar, encontraremos que un reclinatorio sostiene una mirilla. El espectador debe ceder al acuerdo de hincarse para contemplar. Desde aquí amenazamos a los personajes principales: una multitud sin rostro viaja en un tren que da vueltas infinitas o se esconde en un tráiler, una multitud que salta bardas o el mismo mar Mediterráneo. Su piel nos indica que han sido abandonados. Al acercarse a la instalación, la tragedia no es más que una aglomeración de carros de juguete, plantas y muñecos de plástico. La necesidad de jugar se empata con la necesidad de habitar, de construir un lugar con exteriores e interiores definidos.

Esta muestra, que cuenta con el trabajo curatorial de Marisa Caichiolo —fundadora de Building Bridges Art Exchange—, se albergará en el Museo de las Artes (MUSA) hasta el 7 de enero de 2018.

 

Texto: Sayuri Sánchez Rodríguez

Fotos: ©Maribel Barajas Curiel

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