Una cocina puede ocultar un grifo. Un cajón puede guardar un color inesperado. Para la arquitecta, diseñadora e interiorista italiana, esos pequeños gestos revelan una forma distinta de entender el diseño y la vida cotidiana.
Fotos: cortesía EUCKO
El Salone del Mobile 2026 consolida un cambio de paradigma en el diseño: ya no se busca el aplauso de un escenario estático, sino la complicidad con el bienestar. Para la arquitecta Teresa Sapey, la transición definitiva hacia el Soft Living es la respuesta directa a nuestra constante simbiosis con la tecnología.

Arquitecta, diseñadora e interiorista, Teresa Sapey
Al alterar nuestras posturas y hábitos por el uso diario de pantallas y tabletas, el mobiliario abandona las líneas rígidas para adoptar un lenguaje redondeado, ergonómico y suave que acompaña mejor al cuerpo. La meta actual de una casa no es salir bien en la foto, sino que se diseñe para ser vivida con total autenticidad.
Para Sapey, en Milán se confirma el florecimiento de una “artesanía industrial”, donde la belleza habita en la imperfección deliberada de texturas naturales, tejidos y maderas que transmiten cercanía. El diseño contemporáneo rescata al ser humano como creador y protector de su entorno, transformando la vivienda en un nido: un refugio de resguardo y conexión emocional, más que un escaparate de exhibición.

Esta metamorfosis se vuelve evidente en EuroCucina y el Salón del Baño. El baño deja atrás su rol secundario para convertirse en un templo de bienestar abierto e integrado a la dinámica diaria. En paralelo, las cocinas reducen sus metros lineales de preparación técnica para ceder el protagonismo a islas y mesas de encuentro social, envueltas en sofisticados tonos oscuros.
Para la arquitecta, la genialidad de la cocina actual radica en sistemas capaces de ocultar grifos o escurridores cuando no se necesitan, logrando una espacialidad casi mágica que se transforma según el uso.

Esta visión juguetona se materializa en Canica, la colección que Sapey diseñó junto a UECKO. Basada en la geometría de la esfera, introduce curvas sutiles que aportan serenidad visual, pero guarda una sorpresa: detalles cromáticos intensos y ocultos en el interior de los cajones que despiertan curiosidad y alegría al interactuar con el mueble.
La gran conclusión de Milán es que ya no diseñamos espacios aislados, sino experiencias de vida. El porvenir pertenece a entornos que equilibran la eficiencia técnica con la sensibilidad humana, logrando que el lugar forme parte de nuestra historia.

