Cosa Buena: diseño para la inclusión en época de crisis

 

 

La empresa social La Cosa Buena fue parte de la sección News de nuestra edición impresa 55. Sus estaciones de lavado de manos han sido clave para detener la propagación del COVID-19 en comunidades por todo Oaxaca. Para conocer más acerca de sus proyectos e iniciativas, entrevistamos a Vera Claire, fundadora de esta familia multidisciplinaria.

 

¿Qué hacen en Cosa Buena?

 

Cosa Buena es una organización sin fines de lucro que busca empoderar a comunidades indígenas locales para preservar sus tradiciones artísticas sin comprometer su integridad ni sus valores. Ofrecemos retiros culturalmente responsables e introspectivos, que reinvertimos en las comunidades proporcionando beneficios socioeconómicos y apoyando al fondeo de programas educativos y proyectos basados en la localidad. Asimismo, producimos proyectos de diseño a gran escala, diseño a la medida para clientes a lo largo de todo el mundo. Cosa Buena, el nombre de nuestra organización, es también la raíz de nuestra intención: hacer algo bueno, de una manera buena.

 

 

¿Cómo decidieron emprender el proyecto de Manos Buenas en Oaxaca? ¿Cómo percibieron la necesidad que atravesaban estas comunidades?

 

Se nos dijo que el lavado de manos es una de las cosas más importantes para evitar la transmisión del virus COVID-19, y así protegerte a ti mismo y a los otros. Nuestros mercados son también un modo de vida y sabíamos que podían ser áreas de alto riesgo para la trasmisión del virus, ya que hay poca oportunidad de guardar distancia y existe mucho contacto con los alimentos. Así que la idea vino de ahí, ¿cómo podemos apoyar a nuestros mercados locales y a nuestras comunidades durante esta crisis?

Tuve la idea, y con la ayuda de mi esposo Samuel, construimos el primer prototipo. El 7 de abril lo llevamos al Mercado La Merced. Pedimos hablar con la administración para obtener permiso de colocarlo en la entrada del mercado. Antes de que pudiera terminar de decir que donaríamos una estación de lavado de manos, el administrador dijo inmediatamente: “¡Sí, por favor!, ¿cuándo pueden traerla?”. La respuesta fue increíble. En un solo día se corrió la voz y mi teléfono sonaba todo el tiempo gracias a gente que nos pedía estaciones de lavado de manos para sus mercados. Varios mercados locales estaban preocupados, preguntándose cómo iban a mantenerse abiertos y tener sano a todo el mundo. Comunidades fuera de Oaxaca estuvieron muy contentas por las donaciones, y nos agradecieron por haber pensado en ellas. Hemos recibido reportes de algunos mercados que cuentan al día hasta 2000 personas lavando sus manos en las estaciones. Lo que más disfruta la gente es que se trata de un aparato simple y rústico, hecho además con recursos locales. Es simplemente accesible.

 

 

Además, entendimos que las comunidades indígenas son tres veces más susceptibles a vivir en extrema pobreza, así como en mayor riesgo de padecer complicaciones por enfermedades infecciosas. Muchos afirman que la pandemia por coronavirus es un gran factor universal porque ha enfermado a personas de todo el mundo sin discriminar. Pero es también un gran factor divisor, pues ha revelado las distinciones de clase y ha expuesto una desigualdad en cuyo centro se encuentran problemas como el cambio climático, la violencia y crisis humanitarias.

Como individuos, debemos cuestionar constantemente nuestra posición en el mundo, conforme entendamos las dinámicas de poder de las que somos parte. Cuando comencemos a pensar como una comunidad global, entendiendo la situación de los otros y la propia, podremos confrontar las relaciones de poder desiguales, normas sociales y sistemas de creencias que cimientan la inequidad de nuestras sociedades.

 

 

¿Cómo perciben la recepción de Manos Buenas? ¿Creen que la gente se acercó con facilidad o tomó un tiempo?

 

Manos Buenas fue bien recibido por nuestra comunidad aquí en Oaxaca y en el exterior. En menos de una hora, recibimos 1400 dólares en donaciones para comprar materiales y construir estaciones. Un par de horas después de entregar el primer prototipo, diferentes administradores de mercados y líderes de comunidades en distintas partes de Oaxaca nos solicitaron estaciones para ellos. El proyecto no solo fue bien recibido, sino que fue apoyado por nuestras comunidades. Los vecinos nos traían viejas botellas de detergente para reciclar y usar como recipientes de agua, gente se ofrecía para distribuir las estaciones, o incluso para traernos herramientas y materiales. Uno de los aspectos más maravillosos fue la colaboración con artistas locales. Le pedí a varios de ellos que pintaran a mano las estaciones, pues mi intención era integrar a nuestra comunidad a través del arte, así como proveer un espacio para los artistas en donde pudieran expresarse, al tiempo que juntos soportábamos la tormenta. Esto convirtió al programa de salud pública en un programa de arte comunitario y fue una hermosa manera de acercarnos en lo emocional cuando estábamos físicamente distanciados.

 

 

¿Cuál ha sido la retribución total de Manos Buenas al día de hoy? ¿Con qué obstáculos se han enfrentado para expandir su acción?

 

Cosa Buena se expandió hasta convertirse en una fábrica de estaciones de lavado de manos de la noche a la mañana. Como resultado, miles de personas en Oaxaca pudieron lavar sus manos diariamente, reforzando la seguridad de la comunidad en espacios públicos. Sin embargo, también existieron obstáculos circunstanciales. Para poder preservar la integridad de los protocolos sanitarios, mi esposo y yo éramos los únicos construyendo y distribuyendo las estaciones. Hubo días en que no paramos, por esta razón, hicimos también instructivos para que la gente pudiera construir los suyos. Tenemos manuales gráficos disponibles en cinco lenguas indígenas, y hemos tenido una excelente retroalimentación de las comunidades que los han usado.

 

 

¿Qué sigue para Cosa Buena? ¿Tienen nuevos proyectos en puerta?

 

¡Estamos en evolución constante! Acabamos de presentar tres diseños originales, incluyendo una estación de Manos Buenas en la exhibición de Inédito de Design Week México 2020. También estamos a punto de terminar una pieza que será presentada en el Museo Nacional de Antropología. En términos de iniciativas sociales, hemos organizado donaciones de libros para niños en comunidades donde el acceso es limitado o inexistente a la televisión e internet, por lo que no pueden recibir los programas educativos provisionales. Del mismo modo, planeamos abrir una galería/estudio de diseño y centro cultural el próximo año aquí en Oaxaca.

 

Texto y entrevista: Selene Flores

Imágenes: cortesía de La Cosa Buena

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