La obra de Karla Rojo de la Vega parte de una exploración constante sobre la transformación humana.
A través de la geometría, el volumen y los materiales, la artista mexicana construye piezas que relacionan la experiencia individual con preguntas sobre el origen, la identidad y nuestro entorno. Su escultura más reciente, Portal 9, reúne estos elementos en una estructura que propone al espectador formar parte de la obra.
Instalada actualmente entre los lagos de Chapultepec, junto al letrero de CDMX, la pieza está realizada en acero inoxidable de alto brillo, tiene tres metros de diámetro y pesa 700 kilogramos. Su estructura circular permite atravesarla para observar cómo la superficie reflectante multiplica las imágenes de quienes se acercan. El cuerpo aparece fragmentado en el acero, mientras el entorno se incorpora a una composición que cambia con cada movimiento.

Una experiencia entre materia y reflejo
En Portal 9, el acabado espejado cumple una función que va más allá de lo visual. La imagen del espectador se integra a la superficie, a la vez que transforma su percepción de la escultura. La obra requiere desplazarse a su alrededor, cruzar su estructura y observar cómo los reflejos modifican aquello que parecía una forma definida.
Esta participación introduce una dimensión espacial en la que cada persona interviene, aunque sea de forma momentánea, en la configuración de la pieza, de tal manera que puede percibirse como una obra única para cada espectador.
Por otro lado, la propuesta retoma una inquietud presente en otros trabajos de Rojo de la Vega, donde la geometría funciona como punto de partida para explorar el movimiento y la transformación.
En Posibilidades, presentada en ZONA MACO, y Axis Lux, la artista también recurrió al acero pulido para incorporar el entorno a la escultura. En estas obras, la luz y los reflejos amplían la percepción del volumen, al mismo tiempo que modifican la relación entre la pieza y quien la observa.
El cuerpo como origen, el planeta como destino
El planteamiento de Portal 9 establece una asociación entre el vientre materno y la Tierra como espacios que sostienen la vida. La artista extiende esta idea al cuerpo femenino, entendido como origen, así como posibilidad de creación. Desde esta perspectiva, atravesar la escultura representa un tránsito entre el origen, la transformación y la huella que cada persona deja a su paso.
La dimensión ambiental forma parte de este planteamiento. Rojo de la Vega relaciona el cuidado del planeta con la responsabilidad de preservar las condiciones que hacen posible la vida. La reflexión se incorpora a la experiencia de la obra mediante los reflejos del espectador, que lo sitúan dentro de un entorno compartido.
Con formación en psicología, administración pública y comunicación, además de una trayectoria como escritora, Rojo de la Vega desarrolla una práctica que cruza disciplinas.

Su trabajo transita entre la pintura, la escultura y la palabra, con interés por los procesos de transformación, así como por el potencial expresivo de los materiales. En Portal 9, estas inquietudes toman forma en una estructura que convierte el reflejo en una experiencia física, planteando otra manera de observar el vínculo entre el individuo y el mundo que lo rodea.
Texto: Alma García
Editora: Eva Lizbeth Márquez
Fotografías: Cortesía



