Simbología arquitectónica: significado de los símbolos en los planos

La arquitectura cuenta con un lenguaje propio para entender de manera efectiva el proyecto en una obra. A continuación, revisaremos cuáles son los elementos de la simbología arquitectónica

 

Dado que el fin de la representación en arquitectura es comunicar ideas a través del dibujo técnico, esta ha desarrollado símbolos específicos para hacerlo adecuadamente.

 

Entendemos por símbolos arquitectónicos a todos aquellos elementos representados en los planos de un proyecto cuya intención es la de dar a entender el mismo. Sin importar el tipo de proyecto, este deberá contar, en su forma gráfica, con un trazado específico de líneas y nomenclatura.

 

De no ser así, nuestro proyecto no sólo será más difícil de llevar a cabo, sino que, también, puede resultar en un cálculo adecuado del material (tanto en cantidad como en tipo) o en errores que nos hagan repetirla. En el peor de los casos, podemos incurrir  en “accidentes” arquitectónicos, como una escalera que no se puede subir, por ejemplo. 

 

Todos los elementos que conforman un proyecto son representables, es decir: cada uno de ellos cuenta con su simbología dentro de un plano. Es importante entender, por tanto, que la cantidad de elementos que conforman el dibujo arquitectónico no son pocos. 

 

De manera general, podemos dividir dichos elementos en: estructurales, vanos, ambientales,  escalas y nomenclatura. Los estructurales son todos aquellos que representan soportes o partes que dan resistencia a la construcción, siendo los muros de carga los ejemplos más básicos. Estos, generalmente, se dibujan en las plantas con líneas gruesas, como se ve en la siguiente imagen:

 

 

Los vanos son los huecos que tiene nuestro proyecto, los más comunes son las puertas y las ventanas. Aunque, a grandes rasgos, los vanos suelen intencionar para la ventilación y comunicación entre dos espacios (ya sean interiores, exteriores o una combinación entre ambos), no todos los vanos tienen el mismo diseño, ni, en consecuencia, la misma representación.

 

 

Al tratarse de un especialización del espacio, la proyección de una idea no se queda únicamente en las formas que se esperan, sino, particularmente, en el detalle. Es por esto que el dibujo arquitectónico requiere también de símbolos que ayuden a comunicar los usos y dimensiones de lo que tenemos planeado: muebles, plantas o vegetación, escalas humanas y de coches. Al trabajar desde el papel, lo anterior permite que proporcionemos un referente sobre las dimensiones de lo que pretendemos diseñar.

 

 

El último grupo termina de dar sentido a la simbología previa mencionada. La nomenclatura funciona como una especie de unificación. Imagina que tienes un texto que no cuenta con signos de puntuación: probablemente no sea imposible de descifrar, pero sí tendrá mayor dificultad o ambigüedad. En el caso de la graficación arquitectónica, la nomenclatura es la puntuación. Nos indica dónde comenzar a leer nuestro plano, además de cómo hacerlo. En este grupo incluimos el norte para la ubicación, cualquier cuadro de datos, el acceso, los cambios de nivel, etc.

 

No hay que olvidar que, por una parte, se trata de un tema extenso, por lo que la experiencia será de gran ayuda para la comprensión y el uso de la simbología arquitectónica. Por otra parte, recordemos también que el dibujo arquitectónico no se limita a la visualización en planta, que es la hemos ejemplificado hoy, sino que incluye otras, como la vista en alzados o las perspectivas.

 

 

 

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