GRACIA

 

El fotógrafo mexicano nos presenta GRACIA que, hasta ahora, es su proyecto más ambicioso que incluye desde la toma de imágenes, revelado, curaduría y preservación de las obras para su futura exhibición.

 

Como todo artista, Aldo Gracia es un ser sensible que ve y siente más allá de lo que lo hacemos los demás. Esa sensibilidad lo ha llevado a realizar un trabajo fotográfico en el que busca plasmar imágenes “provoquen un sentimiento en el espectador”, ya sea desde un paisaje o una obra arquitectónica. 

Es precisamente la fotografía de arquitectura en la que más se ha enfocado en los últimos años. Esta inclinación por este tipo de imágenes surgió cuando se mudó en 2015 a la Ciudad de México, al comprobar que era un nicho disponible por explotar.

A diferencia de un fotógrafo comercial, en el que el primer objetivo es el cliente o proyecto, en la fotografía arquitectónica el objetivo es servir al público y generar un cambio. 

 

Aldo Gracia

 

Uno de los grandes atractivos para Aldo al retratar edificios o construcciones es el diálogo que desarrolla junto con el inmueble y el tiempo de convivencia. “Tienes toda la libertad de lograr la mejor composición porque el sujeto nunca estará de mal humor ni se va a mover de ahí, siempre te va a permitir buscar los mejores encuadres con toda la paciencia. Más que caprichosa, la arquitectura siempre es dócil”, expresa. Ahora se ha convertido en pionero en este oficio y hoy cuenta con más de 7 mil alumnos en su propia plataforma educativa sobre fotografía de arquitectura.

 

 

Tributo al origen

A diferencia de muchos fotógrafos contemporáneos, Aldo se ha inclinado por desarrollar su trabajo a través de la fotografía analógica, con la que busca retomar los principios de esta disciplina y de preservar el trabajo grabado en fotones.

“Las imágenes tomadas con cámaras mecánicas tiene un grado de dificultad mucho mayor que la fotografía digital. Hoy sólo vemos en una pantalla el objeto que nos gusta y capturamos una imagen”.

 

 

Para Aldo, trabajar en la fotografía analógica resulta un reto profesional, de ahí que aprovechara la oportunidad de transformar este desafío y convertirlo en su más grande proyecto profesional: GRACIA.

Se trata de rendir un homenaje a los orígenes de la fotografía, a través de la captura de instantáneas análogas con el uso exclusivo de cámaras fotográficas de operación mecánica, que combina con el proceso de revelado químico, al que considera un trabajo artesanal y manual, del que él busca “conservar, compartir y prolongar a través del tiempo”.

 

 

Otro de los objetivos de GRACIA, además de la preservación de la fotografía analógica y el revelado químico, es la presencia física de las imágenes para ser exhibidas. 

“Al obturar una imagen en una cámara analógica, esta película está recibiendo la energía del sujeto, para después, en el revelado químico, grabar la imagen latente para la posteridad”, explica sobre su filosofía de trabajo. 

Luego de tomar las fotografías, las digitaliza para después imprimirlas sobre un papel de alta calidad elaborado en algodón que lo proteja de los agentes externos, como humedad o polvo, para después enmarcarlo y, posteriormente, cubrirlo con un cristal museográfico, que importa de Estados Unidos.

 

 

“En cuanto a los marcos, utilizo madera de nogal que se adapta en armonía con las fotografías que tomo. Al nogal le hacemos unas incrustaciones de soleras de latón, que es otro material perenne que, al verlo de lado, el marco tiene cuatro centímetros de profundidad y da la impresión que flota sobre el muro y puedes apreciar las soleras de latón que se encuentran en las esquinas del marco”, explica sobre su diseño.

Además de incluir el certificado de autor y garantía de una obra original, ficha técnica sobre la fotografía y datos generales sobre la obra, en cada pieza incluye el negativo de la imagen encapsulado sobre acrílico, con el que busca garantizar al futuro comprador la autenticidad de la pieza y que no hay más réplicas de la misma.

 

Una ventana hacia la naturaleza

Además de su especialización en la fotografía de arquitectura, Aldo combina su profesión con la captura de instantáneas de paisajes, otra de sus pasiones.

“Una montaña siempre está de buen ánimo, siempre se ve bonita, sin importar las condiciones climáticas. En estas fotografías, no existe un mal clima, simplemente es una manera diferente de ver las cosas, quizá de hecho es cuando se ven mejor las imágenes, cuando tenemos un clima más dramático”.

Para el trabajo en escenarios naturales, Aldo lo hace imaginando cada espacio en una época antes o después del ser humano. “Siempre se habla de la influencia de la humanidad en el mundo o el universo, pero pocas veces pensamos en un mundo sin el hombre. Esta es la temática de Arquitecturas Orgánicas”, que forma parte del próximo proyecto que está por emprender al suroeste de nuestro país.

“Un artista siempre busca hablar de algo nuevo, para mí la diferencia de mi trabajo en la arquitectura que ha sido artesanal, ahora quiero hablar de nuestros paisajes. Yucatán es uno de los lugares más bellos de nuestro país y un lugar que siempre me ha inspirado, lo que me lleva a Casa Xicálico y esta colaboración dentro de Casa Tho, creo es la mejor plataforma para compartir esta voz que he ido desarrollando”.

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