Blobitectura

Blobitectura: cuando la tecnología rompe con la línea recta

Se conoce como arquitectura blob, blobitectura o blobbismo a una corriente de diseño arquitectónico surgida en la década de los 90 cuya principal característica son las formas orgánicas y el uso de la tecnología. Encuentra aquí algunos aspectos curiosos sobre su historia y sus características.

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Breve historia del blobbismo

La arquitectura blob tuvo lugar a partir de la década de los 90, aunque no hay un momento único y específico a partir del cual se pueda determinar su aparición. Una de las primeras referencias de la existencia de esta corriente de diseño se puede rastrear hasta el 2002, en la publicación de una columna de William Safire en el New York Times, Magazine titulada “Defenestración”.

Otras referencias que pueden estar vinculadas a la denominación de la blobitectura como tal, provienen de “The blob” una película de ciencia ficción producida en 1985 y también se relacionan con el arquitecto estadounidense Greg Lynn, que  en 1995 estuvo experimentando con diseño digital en Metaball, un software especializado.

Posteriormente, los “experimentos” de Lynn inspiraron a otra generación de arquitectos, sin que la blobitectura se popularizara en Estados Unidos, pero, a la técnica para crear estas obras digitales mediante el programa se le llamó “blobbing”, que se traduce al español como “borboteo”.

 

 

Mientras que para algunos la característica que define sí o sí a la blobitectura es el uso de tecnología de punta para elaborar formas orgánicas, existen proyectos a los que se considera parte de esta corriente sin que precisamente hayan sido diseñados de forma exclusiva mediante software.

Un ejemplo claro de esto es el museo Guggenheim construido en 1997 en Bilbao por Frank Ghery, pues aunque se utilizó Dassault Systemes’ CATIA V3 como sotfware para el diseño, en una etapa previa el proyecto partió de un modelo en físico.

Otros ejemplos considerados dentro de la blobitectura son el Fresh Water Pavilion en The Netherlands, diseñado en 1997 por Lars Spuybroek y Renè van Zuuk. Un aspecto especial de dicha obra es la forma en la que las imágenes, el sonido y el agua envuelven a los usuarios en una experiencia total del espacio.

El Museo de las artes en Graz, Austria (Kunsthaus in Graz) de Peter Cook y Colin Fournier en Austria también es un excelente ejemplo de la arquitectura blob. El edificio está cubierto por una piel de paneles de acrílico azul que también funcionan como paneles fotovoltaicos.

 

Blobitectura Graz Art Museum
Graz Art Museum, Austria, 2003 de Spacelab

 

Lo que sí es una característica común, y en lo que todo mundo coincide a la hora de describir la arquitectura blob, es que en muchos casos su forma imita a la de una amiba o algún otro microorganismo, este es un antecedente importante para clasificar las obras de la arquitectura blob.

Si pensamos en la propuesta inicial de Greg Lynn para esta corriente de arquitectura, la fusión de formas ergonómicas u orgánicas y el uso de la tecnología son elementos que se mantienen presentes.

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